¿Qué puedo agregar yo, Maestro?... si es el creador de todas las ficciones.
Sólo un secreto... cuando usted paseaba por el parque Lezama, lo admiraba desde lejos. Nunca me animé a acercarme, sólo una vez le dije a una turista que se sentó a mi lado... "ahí está Borges".
La señora muy bien puesta se asombró: "¿Y por qué lloras?"


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